El extraño caso ocurrió ayer a las once de la mañana en el costado sur de la terminal de ómnibus cuando el inspector identificado como Jorge Guntche se acercó hasta un Fiat Duna de color rojo al notar algo sospechoso: dos personas con bolsos que lo abordaban como para tomarlo en calidad de remise.
Guntche se acercó hasta el conductor y le pidió los papeles correspondientes, algo que el chofer no tenía.
“Dejame trabajar en paz”, o algo por el estilo fue lo que le dijo el falso remisero al inspector. Como no estaba en mente dejarlo hacer esa tarea clandestina, Guntche puso su mano en el volante del Duna, pero el chofer puso en marcha el auto igual. Luego el inspector se sentó sobre el capot y entonces el remisero trucho arrancó.
Por más de cien metros, el inspector viajó sobre el capot del Duna, ante la intrigada mirada de la gente que no entendía demasiado el caso.
A la altura de las calles Don Bosco y Salta, el improvisado viajero saltó y cayó pesadamente al asfalto. El remisero, entretanto, siguió su viaje con los dos pasajeros que -vaya uno a saber- qué les habrá dicho acerca del suceso.
Guntche hizo la denuncia en la seccional Tercera del Centro y luego se hizo ver en el hospital Central, pero del remisero trucho no se supo nada.
De acuerdo con los registros, la patente del vehículo está a nombre de una mujer.