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El asesinato de un taxista aumentó la sensación de inseguridad
El destino fatal del taxista Jorge Villegas parecía estar escrito. Su taxi no era el que se iban a tomar los dos asesinos, sino el de un colega que estaba adelante, pero ese coche se descompuso. Además, todo indica que el hombre confió en que sus matadores eran buena gente porque jamás activó la alarma de pánico que los tacheros usan cuando se siente acosados por el miedo. Por eso nadie se enteró de su muerte sino hasta que lo vieron en el interior de su auto, en una de las calle del barrio Los Toneles, con el pecho perforado por un cuchillo. A Villegas le habían robado su billetera con 20 pesos. Nada más.
Taxistas amigos de Jorge Villegas ingresan el féretro a la casa de Godoy Cruz donde fue velado.
 Foto Diario Los Andes
El crimen de un taxista apareció en un momento muy inoportuno para las autoridades de Seguridad un poco desbordadas por la notable escalada de violencia que se instaló desde principios de noviembre, mes en el que ha ocurrido un homicidio cada 17 horas.
Ante la posibilidad de que el gremio de taxistas llevara adelante algún tipo de protesta, las autoridades de la cartera de Roberto Grillo hicieron una reunión en la que se les pidió a los taxistas suspender las medidas que tenían en mente llevar adelante. (Ver aparte)
Jorge Villegas era un tachero que trabajaba salteado. "Lo hacía cuando podía, más que nada los fines de semana. Y últimamente nos había dicho que tenía temor porque ya lo habían asaltado dos veces" contaba ayer Alejandra Quiroga, una de las sobrinas del hombre en el velorio que se hizo en la calle Río Dulce, de Godoy Cruz.
De acuerdo con los datos aportados por el chofer que estaba antes de Villegas en la cola de taxis -que dicho sea de paso salvó su vida de milagro- el conductor asesinado fue abordado en las cercanías de la plazoleta Barraquero a las dos y media de la mañana de ayer. "Sus pasajeros eran dos hombres más bien jóvenes y bien vestidos que no despertaban mayores sospechas", ha declarado el colega de Villegas ante los policías.
El final del taxista comenzó al llegar al barrio Los Toneles. A la altura de la manzana B, casa 19 fue donde le dieron muerte. Uno de los asesinos iba sentado al lado del chofer y el otro en la parte de atrás. "Nosotros creemos que el de al lado lo agarró y el de atrás le dio la puñalada", explicó uno de los pesquisas. Lo cierto es que los ladrones se quedaron con la billetera con 20 pesos y salieron del auto a pie. Un vecino que vio algo extraño fue el que llamó al 101. Cuando los policías llegaron ya era tarde y Villegas estaba muerto.
En el lugar, los efectivos de Criminalística corroboraron que ni las alarmas de pánico y pre pánico habían sido activadas, por lo que el seguimiento satelital no tuvo sentido ya que el trabajador jamás comunicó que estaba en problemas.
Hacia la mañana, y como suele suceder en este tipo de hechos, se informó acerca de la detención de un sujeto que tendría alguna vinculación con el hecho, pero la versión perdió peso con el paso de la horas. Y se cree que este sujeto no pasará mucho tiempo detenido por el juez de la causa, Marcos Pereyra.
Suspenden medidas de fuerza
El gremio de los taxistas y la asociación que nuclea a los propietarios (Aprotam), tenían en mente no trabajar de 22 a 8. "Era una medida doble: por seguridad y por protesta", dijo a este diario uno de los popes de Aprotam, Fernando Sáez.
Pero hacia la tarde, la idea fue desestimada y no habrá tal protesta. El cambio de parecer de la gente vinculada con los taxis tuvo que ver con una reunión con las atribuladas autoridades del Ministerio de Justicia.
"Nos dijeron que se van a hacer más estrictos los controles; tanto de taxistas como de pasajeros. Algo similar va a pasar con los puestos fijos. También acordamos tres puntos más que preferimos mantener en reserva por cuestiones de estrategias de seguridad", siguió la misma fuente de Aprotam.
De la reunión participaron el subsecretario de Seguridad, Mario Campos; la subsecretaria de Relaciones con la comunidad, Claudia García, entre otros. La impresión que se llevaron los taxistas fue parecida a la compasión: “Sentimos (por los funcionarios) que están un poco atemorizados, los vi como demasiado preocupados. A cada rato nos decían: 'muchachos, en este crimen la policía no tuvo nada que ver, no llegó tarde ni hizo nada mal’”, explicó uno de los gremialistas que participó de la reunión.
Perfil
Jorge Villegas tenía 48 años y normalmente guiaba algún taxi de la empresa Su Taxi los fines de semana.
Estaba separado y tenía cuatro hijas de 24, 18, 12 y 8 años. Vivía en el barrio San Isidro de Godoy Cruz y era hincha fanático de River.
"El domingo a las noche pasó por casa para 'gastar' a mi marido que es hincha de Boca. Después de comer dos porciones de pizza dijo que se iba a trabajar porque había hecho muy poco dinero. Siempre nos decía 'Yo, en este trabajo, salgo y no sé si regreso'. Bueno, ayer no regresó", decía su sobrina Alejandra Quiroga.
El cuerpo de Villegas será inhumado hoy a las once de la mañana en el cementerio Parque de Descanso de La Carrodilla.
FUENTE DIARIO LOS ANDES |